
Cómo logramos esa corteza crujiente perfecta: El secreto de la radiación infrarroja de onda corta
¿Alguna vez se ha preguntado por qué un horno profesional logra darle a los alimentos una corteza crujiente y perfecta, sin que el centro del alimento se sequé? No es magia: se trata simplemente de la forma en que manejamos el calor.
La mayoría de los hornos domésticos solo calientan el aire. Pero nuestras lámparas de halógeno son diferentes. Utilizan radiación infrarroja de onda corta que llega directamente hasta los alimentos. Eso permite que el calor actúe rápidamente sobre la superficie del alimento, lo que da como resultado esa textura “crujiente por fuera, tierna por dentro” que hace que los clientes vuelvan una y otra vez.
La fuerza detrás del calor
Para lograr una corteza crujiente, se necesita mucha energía concentrada en un espacio reducido. Hacemos que los filamentos de tungsteno dentro de estas lámparas alcancen temperaturas superiores a los 2,000°C. Eso significa que el calor actúa instantáneamente sobre los alimentos.
Pero hay algo importante que debe tenerse en cuenta: verifique su voltaje. La mayoría de estos hornos funcionan con 230V o 400V. Si coloca accidentalmente una lámpara de 230V en un circuito de 400V, explotará al instante.
Diseñadas para resistir el calor
Utilizamos vidrio de cuarzo de alta pureza en las lámparas, ya que el vidrio común se rompería bajo ese tipo de presión térmica. Además, su instalación es sencilla. La mayoría de nuestras lámparas utilizan una base R7s, lo que facilita su reemplazo. No es necesario ser electricista para cambiarlas; basta con insertar la nueva lámpara en su lugar.
Algunas de nuestras lámparas incluso tienen un recubrimiento especial que refleja el calor hacia abajo, hacia los alimentos. De esta manera, no se desperdicia energía calentando el techo del horno.
Algunos consejos para que duren más tiempo
Lo mejor es que no hay necesidad de esperar. Basta con encender el interruptor y el calor estará listo.
El inconveniente es que los entornos de cocina son muy hostiles. La grasa y el aceite son enemigos del vidrio de cuarzo. Si una gota de aceite cae sobre la lámpara, puede causar grietas en el vidrio.
Mantenga sus lámparas limpias. Solo llevará un segundo, pero eso evitará que se dañen antes de tiempo.