
En la línea de moldeo por soplado, el problema del calentamiento inadecuado es un verdadero sabotaje silencioso. Se nota en el estiramiento irregular de las piezas, en las preformas que parecen pegajosas en su parte superior o que son demasiado delgadas en su base. También se manifiesta en la cantidad excesiva de desechos, ya que el túnel de calentamiento no logra mantener los parámetros adecuados. En las máquinas de moldeo por soplado Urola, el calentador es el elemento clave para garantizar un resultado consistente en cada ciclo de producción. Si la potencia emitida o el perfil de temperatura no es exacto, la máquina seguirá funcionando, pero no de manera óptima.
Lo que realmente importa desde el punto de vista técnico
Construimos los calentadores para las máquinas de moldeo por soplado Urola como módulos infrarrojos de montaje directo, diseñados para adaptarse al sistema térmico de la máquina. Utilizan emisores de onda corta halógenos dentro de un revestimiento de cuarzo, ya que su curva de respuesta coincide con las necesidades de calentamiento de las preformas de PET: un aumento rápido de temperatura, un corte rápido del calor y un control preciso en todas las zonas del túnel de calentamiento. Las configuraciones estándar son de 240V o 400V, con una potencia ajustada a la demanda eléctrica original de la máquina, así no es necesario reiniciar el equilibrio de carga eléctrica. La terminación es de tipo R7s, y la longitud y la geometría de montaje se mantienen dentro de las tolerancias originales, lo que asegura que la alineación y el enfoque del reflector sean correctos.
Esto es importante en la práctica: cuando la potencia y la geometría están ajustadas correctamente, el perfil de calentamiento se estabiliza y la variación en la temperatura de la superficie de las preformas disminuye. Esto significa menos agujeros en las botellas, un estiramiento más uniforme y menos desechos. Dado que los emisores encienden y apagan rápidamente, el calentamiento se repite ciclo tras ciclo sin tener que esperar a que el túnel de calentamiento se adapte, lo que mantiene constante el peso de las botellas y su distribución de paredes. Además, se reduce el consumo energético, ya que los infrarrojos de onda corta calientan directamente las preformas, en lugar de calentar todo el túnel.
La instalación es sencilla, pero la alineación no es algo opcional. Es necesario verificar el estado del reflector y la posición de los emisores durante el reemplazo; incluso un pequeño desviación puede causar que el punto caliente se desplace, lo que resultará en botellas asimétricas. La eficacia de los infrarrojos también disminuye con el tiempo. Se recomienda reemplazarlos después de unas 5,000–6,000 horas de uso. También es conveniente tener a mano conectores R7s y otros componentes de repuesto, para minimizar los tiempos de inactividad de la máquina.