
Construimos estos calentadores eléctricos para patios por una razón: hacer que los espacios al aire libre se sientan acogedores, sin importar el clima. La magia ocurre con una lámpara infrarroja de alta potencia, llena de energía, concentrada en un espacio reducido y lo suficientemente resistente para resistir la lluvia, el viento y cualquier otra cosa que el cielo le arroje.
Así es como funciona. Se conecta a un voltaje estándar de la red (220–240V) y consume entre 1.5 y 2.5 kW. Esa energía se convierte directamente en calor radiante, sin tener que esperar a que el aire se caliente. Así que, incluso cuando sopla la brisa, aún sientes ese calor instantáneo y reconfortante. La longitud del tubo se elige para dar forma al calor justo: más largo para una distribución más amplia, más corto para un haz más concentrado e intenso.
Elegimos tubos de cuarzo llenos de halógeno por una razón. El cuarzo soporta las altas temperaturas del filamento y no se agrieta cuando las cosas se calientan o enfrían rápidamente. El gas halógeno mantiene la salida estable con el tiempo al ralentizar la evaporación del filamento, por lo que la lámpara permanece brillante por más tiempo y evita ese molesto ennegrecimiento. ¿Y la base R7s? Asegura un contacto limpio y sólido, se alinea perfectamente y facilita el reemplazo, especialmente en luminarias exteriores. Toda la lámpara y el sistema eléctrico están dentro de una carcasa impermeable con clasificación IP55 o superior, por lo que el agua no entra y se evitan cortocircuitos.
Los calentadores para patios al aire libre tienen que demostrar su valía en el mundo real: lluvia, rocío, polvo, todo eso. Esa construcción impermeable mantiene el interior seco, para que el calor siga llegando sin problemas.
Sí, es potente, así que querrás dimensionar el circuito correctamente y darle espacio para respirar. Hazlo bien y obtendrás una fuente de calor resistente y confiable que se instala rápido y sigue funcionando casi sin complicaciones.