
Cuando el horno debe volver a alcanzar su temperatura en cuestión de minutos, y no en media hora, es el calentador radiante el que hace todo el trabajo. Un horno con superficie de piedra que se enfría entre un uso y otro conduce inevitablemente a pizzas y panes mal cocidos. Cada minuto perdido добавa más presión al proceso de cocción.
Lo que realmente importa desde el punto de vista técnico Nos basamos en la tecnología de ondas infrarrojas de mediana longitud para el elemento de calentamiento, ya que esta tecnología transfiere el calor directamente a la piedra y al acero, evitando así que el calor afecte al aire. Los equipos típicos funcionan con una tensión de 208–240 V y consumen entre 3–5 kW, dependiendo del tamaño del horno. Se instalan como módulos compactos que se fijan en la campana del horno o en la cavidad inferior.
La respuesta del calentador es rápida: se alcanza una temperatura óptima en 10–15 segundos, de modo que la superficie del horno está lista para seguir cocinando. El control es sencillo: se utiliza un termostato conectado a la red eléctrica o un controlador de estado sólido. El sensor se coloca en el lugar donde realmente se siente el calor, no donde indica la etiqueta del horno.
Por qué este método es adecuado para pizzas y panes Las pizzas necesitan una superficie de piedra muy caliente para que la corteza se endurezca rápidamente y para que el queso se derrita en los lugares adecuados. Las panaderías también necesitan ese calor almacenado, para poder comenzar la cocción cuanto antes y lograr una cocción uniforme sin que el pan se seque.
En operaciones a gran escala, el calentador radiante evita que la temperatura del horno baje entre uno y otro pedido, lo que permite mantener una calidad constante en la cocción desde el mediodía hasta las 10 p.m. De esta manera, se reduce el tiempo de recuperación, se disminuye la carga en los quemadores principales (de gas o eléctricos) y se mantiene la calidad del producto incluso cuando hay mucho trabajo.
Qué tener en cuenta durante la instalación y configuración La instalación debe realizarse con precisión, teniendo en cuenta los espacios disponibles dentro del horno. El calor radiante necesita espacio para expandirse, sin dañar el aislamiento ni los cables cercanos.
Es importante asegurarse de que el calentador esté bien colocado, de modo que el calor llegue directamente a la piedra, y no al aire. Se observará un calor más intenso cerca del elemento de calentamiento; un buen diseño de protección evita que el calor dañe la masa o haga que la corteza se vuelva demasiado oscura.
Asegúrese de que la tensión y el tipo de montaje sean adecuados para su modelo de horno. También es importante que los cables de control sean compatibles con el termostato o controlador que haya elegido.