
Dejen de permitir que el frío arruine sus ganancias en su patio Seamos honestos: el invierno es un verdadero problema para las actividades al aire libre. Ustedes tienen un patio estupendo, pero cuando la temperatura baja, las mesas permanecen vacías. La mayoría de las personas intentan solucionar este problema con calefactores convencionales, pero estos solo calientan el aire. Y en la realidad, el aire sigue moviéndose. En cuanto aparece una brisa, todo ese calor se disipa, y sus invitados siguen sintiendo frío. Por eso utilizamos calefactores de onda corta infrarroja. En lugar de luchar contra el viento, estos calefactores calientan directamente a las personas y a los muebles. Es como estar sentado bajo el sol en un día fresco de octubre. El aire a su alrededor puede seguir estando frío, pero ellos se sienten calientes en cuanto se sientan. ¿Por qué esto realmente le genera beneficios? Se trata de cómo se comportan las personas cuando tienen frío. Cuando un invitado tiene frío, se apresura a terminar de comer, omite el postre y pide la cuenta lo antes posible para poder entrar adentro. Pero cuando están cómodos, se quedan más tiempo. Piden otra copa de vino o incluso miran el menú de postres. Hemos visto que esto permite aprovechar un 30% a 50% más de espacios para sentarse durante los meses más tranquilos del año. Así, lo que antes era una “zona muerta” se convierte en un centro de ingresos. Cómo configurarlos correctamente No basta con colocarlos ahí sin más. Hay que pensar en dónde colocarlos. Si los instala en lugares altos, lejos de toldos o cosas que puedan incendiarse, necesitará más potencia para que el calor llegue hasta las mesas. Pero tenga cuidado: si coloca un calefactor muy potente en un espacio pequeño, terminará quemando a sus invitados. La clave es distribuirlos adecuadamente. Deje que su personal pueda ajustar la intensidad del calor según las condiciones climáticas. Los detalles logísticos (lo aburrido, pero importante) Si todavía utiliza tanques de propano, ya sabe cómo son: son pesados, se agotan en los peores momentos y son difíciles de almacenar. Al usar calefactores infrarrojos, simplemente los conecta al sistema eléctrico y programa un temporizador. Es mucho más sencillo. Un consejo: estos aparatos consumen mucha energía. Antes de encenderlos, asegúrese de que sus interruptores puedan soportar esa carga. No hay nada peor que que todo su patio quede a oscuras justo en medio de una cena los sábados por la noche.