
Las luces del baño se atenúan, y uno se encuentra envuelto en el calor de un calentador infrarrojo, con el bebé en brazos. El calor se siente de inmediato, pero sigue surgiendo esa pregunta: ¿es seguro este calor para los ojos delicados de los bebés? Hemos diseñado nuestros calentadores infrarrojos con base en principios ingenieriles sólidos, y no solo basándonos en suposiciones.
¿Qué sucede realmente detrás de todo esto? Utilizamos elementos de cuarzo de infrarrojo cercano, lo que permite obtener calor sin la luz intensa que emiten las bombillas halógenas. La longitud de onda del calor emitido está ajustada entre 2.8 y 3.2 µm, lo cual es eficaz para calentar el cuerpo, al mismo tiempo que se minimiza la luz azul visible. Un difusor suaviza la luz, y la lámpara funciona a una temperatura superficial baja, por lo que no hay brillo intenso ni riesgo de sobrecalentamiento. En la práctica, se siente el calor en cuestión de segundos, y la luz es lo suficientemente suave como para no causar molestias.
En un baño, la comodidad debe ser instantánea y segura. Los calentadores convencionales pueden generar corrientes de aire frío, mientras que las bombillas halógenas suelen ser demasiado brillantes, lo que hace que los bebés aparten la mirada. Nuestro sistema infrarrojo calienta directamente a las personas y las superficies, por lo que uno se siente cómodo desde el momento en que entra al baño. La luz tiene poca fluctuación y está filtrada, por lo que no daña los ojos en desarrollo durante las rutinas nocturnas. Esto significa baños más rápidos y tranquilos, con menos molestias, y un espacio que parece seguro y tranquilo. Además, el consumo de energía también es razonable, ya que el calor se dirige únicamente a donde es necesario, y no a todo el espacio del baño.
La instalación es sencilla, pero estos calentadores funcionan mejor cuando se instalan a la altura y ángulo adecuados, de modo que el calor se distribuya de manera uniforme. Están diseñados para uso en ambientes secos o húmedos, pero es importante mantenerlos alejados de chorros de agua directos. Para lograr una comodidad constante, se recomienda utilizar un termostato para mantener una temperatura estable, y mantener la lente limpia para que la luz siga siendo suave y uniforme.